Para mi hija Luciana.
—Orión es un regalo que la vida nos otorgó, míralo cómo duerme —Una sutil sonrisa sale de mis labios—; hoy lo voy a espiar, un poco atontado por su solemnidad.
TRES NOTICIAS Hace poco vi y leí tres noticias que me dejaron con un buen y un mal sabor de boca, la primera noticia se podría describir de la siguiente manera: ¡En este país el que piensa diferente se vigila, se atormenta y se elimina! Y aquella frase me llevó por un momento a pensar sobre el modelo soviético de espionaje compuesto por espías de la KGV y por supuesto, por el modelo de su contra parte estadounidense ¿Será que vivimos en un tiempo de espionaje colombiano? Pues con tantas muertes de líderes sociales, periodistas y una persecución política voraz, me da a entender que el señor Uribe puede ser un Stalin colombiano y que hay un ejército rojo asesinando bajo el pretexto de oprimir los actos revolucionarios; en fin, mientras tomo un sorbo de este café oscuro, mi mente divaga entre la maldad del poder y todo lo que se hace para perpetuarse en el... Stalin era comunista y... ¡Uribe que es!... Creo que no hay esquinas en el tablero cuando la maldad se germina y se concentra...
No me quiero explayar con este escrito porque la conversación que tuve con don Gerardo (mi abuelo), no fue muy amena. Solo diré que somos el reflejo de nuestras decisiones y cuando llegamos a viejos, también arrastramos el coste de las consecuencias.
—¡Caminemos y observemos las estrellas! —ella me miró a los ojos y una sonrisa sutil salió de sus labios—, dejemos que los astros nos guíen y nos llenen con su energía. Yo asentí y nos enrutamos en medio de un sendero oscuro y melancólico, caminamos por varias horas y ella no pronunció una sola palabra; yo observé su espalda y medité en silencio. —Hemos llegado —ella rompió el silencio y señaló el cielo oscuro lleno de puntitos blancos —ahí está la vía láctea; es hora de soñar... Yo sonreí, caminé unos cuantos pasos y me acerque junto a ella, su mirada pícara me señaló una aventura, acarició mi cabello y en una explosión que invadió mis sentidos vi como empezó a correr. —¡Rápido, las estrellas nos esperan! —dijo. Ella se subió sobre una estrella, la escaló como pudo y observó el horizonte, yo la alcancé y jadeante traté de reponer el aliento. —¡Brinquemos! —su júbilo inundó con luz todo el espacio. Yo volví a asentir y brincamos sobre las estrellas; y entre cada salto nos alejamos de c...
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